Tanto para hacer equipo de psiconutrición como para trabajar en centros sanitarios multidisciplinares, sean de Nutrición o Fisioterapia, por ejemplo… Te ayuda a entender la nutrición desde un enfoque totalmente distinto al tradicional. Al ser fuera de cultura de dieta no trabajamos con dietas, calorías, raciones, números, listas de alimentos prohibidos o no recomendados, no pesamos ni medimos, no evaluamos el proceso en base al resultado físico-estético, sino que se busca conectar con el paciente para entender perfectamente su historia y las necesidades subyacentes de acudir a consulta a pedir ayuda. Empoderarle y que entienda sus “para qué” y sus “desde dónde” toma las elecciones alimentarias que toma. Ayudarle a desmontar mitos, sanar la historia de trauma con otros dietistas que le controlaban y echaban bronca, animaban a tener conductas de TCA, etc. Las bases científicas en este aspecto son muy determinantes y tenemos evidencia suficiente de que el estigma de peso es más dañino en sí mismo que muchas patologías, de hecho, está totalmente correlacionado. El trabajo del psicólogo es también dar espacio y el lugar pertinente al nutricionista (especializado en psiconutrición y TCA) para que intervenga en ese aspecto mientras como psicólogos podemos trabajar en profundidad todo lo colateral, previo y consecuente en relación a la comida para avanzar de forma más rápida y eficiente en la recuperación del paciente.